El sol, el frío y la lluvia han desgastado los adornos de esta mesa de jardín dejándola sin ningún atractivo. Si bien muchos comprarían otra, hoy vamos a restaurarla con un vinilo decorativo y la dejaremos incluso mejor y más atractiva que en su primer día.
Para que el vinilo se pegue perfectamente limpiaremos a conciencia la superficie de la mesa. Hemos usado un paño impregnado de alcohol.
El diseño del vinilo es un collage con fotografías de flores e insectos tomadas en el mismo jardín, así como gatos y perros. La disposición de las mismas es totalmente aleatoria a fin de dar sensación de espontáneo e informal y siguiendo las instrucciones del cliente. El vinilo está laminado con un acabado mate a fin de protegerlo de las inclemencias meteorológicas y que nos permite también poder limpiarla sin desgastar ni dañar la impresión.
Lo primero es cuadrar el vinilo sobre la superficie de la mesa. Primero pegaremos una mitad para proceder posteriorimente con el resto
Sujetamos en vinilo con cinta de carrocero para evitar que se mueva mientras los manipulamos.
Al ser una superficie no porosa y con un gran agarre hemos mojado la mesa a fin de evitar burbujas o ante cualquier error poder despegar y corregir. Empezamos por la primera mitad del vinilo adhesivo despegando el papel protector.
Con cuidado vamos retirando el papel protector hasta llegar más o menos a su mitad.
Una vez retirado procedemos a cortar el papel protector y ya podremos empezar a pegar el vinilo.
Dicen que en casa de herrero cuchillo de palo. Pues a falta de una espátula, el carnet de conducir nos servirá de igual manera.
Iremos presionando el vinilo desde el centro hacia el exterior. Al estar laminado no hay miedo de rayar el vinilo.
Al estar laminado el vinilo tiene más grosor y es más cómodo trabajar con él y es raro que nos queden burbujas o arrugas.
Presionar y arrastrar la "espátula" desde el centro hacia los exteriores permite que salga el agua que hemos puesto para evitar errores.
Ya tenemos el vinilo pegado en su totalidad. Repasamos, miramos y nos aseguramos esté totalmente pegado.
EL siguiente paso es cortar el vinilo sobrante. Vamos a dejar un marco alrededor del mismo y aprovechamos una moldura en el plástico para que nos sirva de guía.
AL quedar la cuchilla apoyada en la moldura podemos prescindir de una regla, anque hay que ir despacio ya que si resbala la cuchilla podríamos echar a perder todo el trabajo.
Trabajo listo!. Todo el contorno del vinilo ha quedado milimétricamente cortado.
Mejor que una mesa nueva y su diseño llenos de color queda perfectamente integrado en este precioso jardín. Precisamente, una de las ventajas de los vinilos decorativos personalizados es poder concretar diseños específicos para cada entorno o estilo.
